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La vacuna contra la polio: "Gracias, Dr. Salk"

Un éxito panamericano

Después de Jonas Salk y Albert Sabin, pocas personas merecen tanto crédito en la erradicación de la poliomielitis en la Américas como Ciro de Quadros, epidemiólogo brasileño que dirigió el programa de inmunización de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) entre 1977 y 2002. Después de desempeñar un papel protagónico en la campaña mundial para la erradicación de la viruela, de Quadros aceptó el reto de la poliomielitis, aunque muchos pensaban que planteaba obstáculos insalvables.

A finales de los años sesenta, de Quadros estaba recién graduado en medicina y aceptó un cargo público como oficial médico en un pueblito de la región amazónica de Brasil. Con su pequeño equipo de trabajo se dio a la tarea de llevar los niveles de inmunización al 100% en la región atendida por su centro de salud. Fue una meta muy ambiciosa ya que en esa época las tasas de vacunación en muchos lugares de Brasil estaban por debajo del 10%.

De Quadros llevaba un meticuloso registro sobre todas las familias de la zona. Si algún niño faltaba a la cita prevista para la vacunación, de Quadros enviaba a un miembro del equipo para localizarlo. A su debido tiempo, sus esfuerzos fueron recompensados ya que en 1989 la poliomielitis quedó erradicada del Brasil.

En 1981, de Quadros se había fijado la meta de erradicar la poliomielitis de las Américas. Si bien algunos de sus colegas muy respetados insistían en que no era posible, de Quadros presentó los alentadores datos de dos jornadas nacionales de vacunación que se venían realizando en Brasil los fines de semana desde 1980.

"Cada fin de semana, alrededor de 20 millones de niños menores de 5 años recibían una dosis de la vacuna antipoliomielítica oral", escribió de Quadros en el libro Polio, publicado en 1997. "Los casos de poliomielitis disminuyeron drásticamente; pasaron de un promedio de entre 100 y 200 casos por mes a menos de 20".

Pero conseguir apoyo fue difícil. Al principio, el director general de la OMS, Halfdan Mahler, se opuso firmemente al plan de erradicación porque se trataba de un programa vertical que se alejaba de los esfuerzos para ampliar la atención primaria de salud. Otras personas sencillamente se mostraron escépticas.

Al principio, el proyecto carecía de recursos financieros y algunas de las zonas destinatarias estaban afrontando disturbios civiles. Fue entonces cuando el propio Albert Sabin vino al rescate.

"La Asociación Rotaria Internacional estaba planificando su centenario en 2005 y buscaba un objetivo mundial que pudiera lograrse en esa fecha", dice de Quadros. "Sabin les propuso la idea de la erradicación mundial de la poliomielitis".

Gracias a eso, la Asociación Rotaria Internacional se comprometió a recaudar 120 millones de dólares en cinco años para comprar vacunas. Finalmente, el plan de de Quadros estaba funcionando. El objetivo de erradicar la poliomielitis en las Américas fue anunciado el 14 de mayo de 1985 por el entonces director de la OPS, Carlyle Guerra de Macedo, en una conferencia de prensa realizada en la sede de la OPS en Washington, D.C., que contó con la presencia de Sabin y Salk. El UNICEF, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional también se comprometieron a asignar millones de dólares.

Al citar el éxito de las jornadas de vacunación en Brasil y Cuba, de Quadros y sus partidarios estaban de acuerdo en que las jornadas eran la mejor manera de llegar a un mayor número de personas. También propusieron que para aumentar la participación, los países debían ofrecer otros servicios habituales de atención de salud.

En algunos países, los conflictos civiles amenazaban con socavar los esfuerzos. En El Salvador y Perú, los trabajadores de las campañas de vacunación temían por sus vidas. De Quadros hizo un llamamiento al UNICEF, la Cruz Roja y la Iglesia Católica para que intervinieran. También tomó la audaz iniciativa de dirigirse a las partes en conflicto. En El Salvador se logró un acuerdo para establecer los "días de tranquilidad" que permitieron la realización de las jornadas en la fecha prevista.

"Cada año organizamos tres días de tranquilidad y casi vacunamos a todos los niños de El Salvador", dice de Quadros. "Tuvimos que negociar con el gobierno y la guerrilla y esto sólo fue posible porque el objetivo de vacunar niños es una causa muy noble".

En Perú, las negociaciones con el implacable movimiento guerrillero Sendero Luminoso fracasaron. Sin amilanarse, de Quadros y sus profesionales organizaron una serie de campañas de "barrido" para ayudar a limitar la transmisión del virus de la poliomielitis a apenas unas cuantas zonas. También comprometieron a los medios de comunicación y se hicieron ruedas de prensa para llamar la atención de todos -incluida la guerrilla- para cooperar con los esfuerzos de vacunación. Meses después cuando los jefes de la guerrilla fueron capturados por las fuerzas del gobierno, el equipo de de Quadros reconoció a algunos que habían colaborado directamente con la campaña.

En 1991, Perú notificó el último caso de poliovirus salvaje y, en 1994, una comisión internacional declaró oficialmente que la enfermedad había quedado erradicada de la región. En 1988, la Asamblea Mundial de la Salud anunció el objetivo de la erradicación mundial de la poliomielitis para el año 2000. Poco después se estableció que la fecha para lograr el objetivo sería el año 2008; a pesar de varios reveses recientes, aún se considera que la erradicación de la poliomielitis se puede lograr en los próximos años.

Las lecciones aprendidas de la erradicación de la poliomielitis en las Américas se han aplicado a otras iniciativas de salud pública en todo el mundo. Por ejemplo, se sigue emulando el llamamiento de Mahler para que la atención primaria de salud se inserte en esfuerzos concretos de inmunización. En África, donde el VIH, el sarampión y la meningitis son amenazas más frecuentes que la poliomielitis, los trabajadores de salud han suministrado vacunas contra la meningitis y el sarampión junto con la vacuna de la poliomielitis con el fin de atraer a más personas. El concepto de "la salud, un puente para la paz" se ha utilizado en varios países, entre otros, el Líbano y Afganistán.

Dice de Quadros: "Si aplicamos las lecciones aprendidas de esta experiencia a otras iniciativas de salud pública nuestros niños heredarán un mundo más saludable".

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