El dengue es una enfermedad endémica en la región y desde su reintroducción en la década de 1980 ha causado brotes y epidemias de manera cíclica. Hoy en día es un riesgo a la salud de todos los países de América Latina. El único método para controlar la transmisión del virus consiste en luchar contra los mosquitos vectores.

Bogotá, agosto 13 de 2019. En lo que va corrido del 2019 se han notificado 2.029.342 casos de dengue en la Región de las Américas, es decir, 207,9 casos por cada 100 mil habitantes, incluidas 723 defunciones. De esos casos, 846.342 fueron confirmados por criterios de laboratorio.

En Colombia el panorama es similar. Hasta la última semana de julio fueron informados 71.736 casos probables dedengue, de los cuales 36.858 fueron clasificados como dengue con signos de alarma y 768 como dengue grave. Los departamentos más afectados a la fecha son Amazonas, Meta, Casanare, Guainía, Putumayo, Huila, Arauca, Guaviare, Vichada, Tolima y Boyacá.

Frente al riesgo de dengue en el país, el Ministro de Salud y de Protección Social, Juan Pablo Uribe Restrepo, explicó que cada tres años se presentan altos picos de esta patología, por lo que durante todo el año ha trabajado para combatir la letalidad de la enfermedad. “Hemos tenido mucho foco en los municipios que están por encima de los parámetros esperados y que necesitan más intervenciones”, señaló.

Según Marcos Espinal, Director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS, “la complejidad de la enfermedad ha ido aumentando con los años debido a varios factores, como el crecimiento urbano no planificado, problemas de agua y saneamiento, el cambio climático y ambiental y la circulación simultánea en algunos países de los cuatro tipos del dengue, que aumenta el riesgo de que se presenten casos graves y ocurran brotes”, explicó.

El dengue se transmite por mosquitos hembra principalmente de la especie Aedes aegypti y, en menor grado, de A. albopictus. Estos mosquitos también transmiten la fiebre chikungunya, la fiebre amarilla y la infección por el virus de Zika. Cuando una persona es infectada con el virus, generalmente presenta fiebre, dolor en los huesos y dolor de cabeza, dolores en las articulaciones, pérdida del apetito y dolor detrás de los ojos. Hay unos síntomas que son de alarma, como decaimiento mayor, permanencia de fiebre, sangrado en las encías, en la orina, moretones en la piel y dolor abdominal persistente.

En caso de presentar estos síntomas es recomendable no auto medicarse, ingerir abundante líquido y acudir de inmediato al médico para que reciba la atención necesaria. Las complicaciones y el riesgo de muerte son prevenibles, si se tratan a tiempo.

Córtale las alas al dengue

Hoy por hoy, el único método para controlar o prevenir la transmisión del virus del dengue consiste en luchar contra los mosquitos vectores:

  • Evitar que los mosquitos encuentren lugares donde depositar sus huevecillos aplicando el ordenamiento y la modificación del medio ambiente;
  • Eliminar correctamente los desechos sólidos y los posibles hábitats artificiales;
  • Cubrir, vaciar y limpiar cada semana los recipientes donde se almacena agua para uso doméstico:
  • Aplicar insecticidas adecuados a los recipientes en que se almacena agua a la intemperie;
  • Utilizar medidas de protección personal en el hogar, como mosquiteros en las ventanas, usar ropa de manga larga, repelentes, materiales tratados con insecticidas, espirales y vaporizadores. Estas medidas tienen que observarse durante el día tanto en casa como en el lugar de trabajo, dado que el mosquito pica durante el día;
  • Mejorar la participación y movilización comunitarias para lograr el control constante del vector;
  • Durante los brotes epidémicos, las medidas de lucha antivectorial de emergencia pueden incluir la aplicación de insecticidas mediante el rociamiento.
  • Se debe vigilar activamente los vectores para determinar la eficacia de las medidas de control.

La detección clínica y el tratamiento adecuado de los pacientes con dengue puede reducir de forma significativa las tasas de mortalidad por dengue grave.