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El 8 de marzo de 2017, en conmemoración del Día internacional de la Mujer, la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) organizó un diálogo con el título "Acceso a la Protección Social en Salud para las Mujeres" en el cual se discutió sobre la manera en que las circunstancias actuales de participación desigual de las mujeres en el mercado laboral pueden representar la diferencia entre, por un lado, su acceso a la salud universal y, por el otro, los riesgos desproporcionados de gastos catastróficos de salud y la incapacidad de obtener acceso a la atención.

Ernesto Báscolo, Asesor Regional en Gobernanza, Liderazgo, Políticas y Planificación, participó del diálogo brindado un análisis sobre los principales desafíos que enfrentan las mujeres en el acceso a la protección social en materia de salud y en relación con la estrategia de OPS de salud universal, desde la perspectiva de los sistemas de salud de la región. A continuación, compartimos algunas de las reflexiones compartidas por Ernesto Báscolo en dicho encuentro.

¿Cuáles son los principales desafíos de los sistemas de protección social en los países de la Región de las Américas para abordar la cuestión de la salud de las mujeres?

En la Región de las Américas, no existe un modelo único de sistema de protección social. Por lo tanto, es necesario distinguir diferentes sistemas de protección social y su relación con la salud de las mujeres.

En primer lugar, están los países que eligen fortalecer el sistema de protección social a través del sistema de seguridad social y, de esta manera, adquiere relevancia la extensión de la cobertura del financiamiento. En este marco, los desafíos de la salud de las mujeres radican en la medida en que la mujer está inserta en tales coberturas, ya sea por su participación en el mercado formal de trabajo, o bien como miembro del grupo familiar de la cobertura de su pareja. En ambas situaciones, existen importantes limitaciones. En el primer caso, debido a que la mujer tiene una menor participación en el mercado de trabajo en comparación con el hombre. En el segundo caso, porque todavía muchos sistemas de seguridad social ofrecen una cobertura familiar muy limitada, tanto en términos de los servicios cubiertos, como de la inclusión de todos los miembros del núcleo familiar.

En segundo lugar, otros países eligen fortalecer el sistema de protección social a través de una expansión de la oferta de los servicios públicos de salud dirigidos a la población, sin necesidad que la misma tenga una cobertura de seguridad social. En este caso, el reto radica en contar con financiamiento público suficiente para desarrollar un modelo de atención centrado en las personas y las comunidades. El principal desafío para la salud de las mujeres es lograr condiciones de acceso suficientes. Dado que las mujeres tienen mayores necesidades de utilización de servicios de salud, las barreras de acceso son más evidentes en este caso. Por este motivo, las mujeres pagan más que los hombres en gasto de bolsillo.

En tercer lugar, dado que la mayoría de los sistemas de salud en las Américas tienen una estructura segmentada, con diferentes sistemas de cobertura para diferentes grupos de población (en función de su capacidad contributiva o de pago) y por lo tanto inequidades en las condiciones de acceso, la salud de las mujeres sufre de estas mismas condiciones de inequidad.

¿Cómo pueden abordarse los desafíos de la salud de las mujeres a partir de la Estrategia para el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud?

Para responder esta pregunta, es necesario analizar las cuatro líneas estratégicas de la Estrategia.

En primer lugar, el fortalecimiento de un modelo de atención centrado en las personas y las comunidades requiere una adecuación a las características sociales y culturales de las mujeres en nuestra región. Esta adecuación es crítica para superar todo tipo de barreras: culturales, organizacionales, geográficas y económicas.

Esta última barrera se relaciona explícitamente con la tercera línea estratégica que propone avanzar hacia la eliminación del pago directo, entendido como el costo que enfrentan los individuos por las tarifas de los servicios de la salud.

En segundo lugar, la línea estratégica para fortalecer la coordinación intersectorial para abordar los determinantes sociales de salud ha sido una línea con diversas manifestaciones y programas. Adquirieron especial mención los programas de transferencias condicionadas, con buenos resultados en términos de redistribución de ingresos. En estos casos, la mujer asumió un rol clave como sujeto de derecho y actor administrador de estos recursos.

Por último, la rectoría y la gobernanza es una línea estratégica que pone énfasis en la acción colectiva necesaria en los procesos de transformación institucional. Es indispensable resaltar el rol político de las mujeres como parte de esta acción colectiva. De esta forma, es necesario destacar la relevancia de la mujer no sólo como sujeto de derecho, sino como actor clave involucrado en mecanismos de participación en los procesos de formulación e implementación de las políticas de salud.

Links de interés

Día Internacional de la Mujer 2017

"Acceso de las mujeres a la protección social en salud", en un mundo laboral en transformación.

OPS. Sistemas y Servicios de Salud