Washington, D.C., 26 de septiembre del 2018 (OPS/OMS).—Los países de la región de las Américas han logrado adelantos muy importantes en cuanto a la reducción de las tasas de mortalidad en la niñez, pero el progreso en cuanto a la carga de enfermedad y la cobertura de las intervenciones de salud aún se distribuyen de forma desigual. Para poner fin a la mortalidad prevenible en la niñez, se debe hacer mucho más para mejorar el seguimiento de las inequidades, dirigirse a los niños vulnerables, e incorporar los enfoques de género y etnicidad en las políticas y en los servicios de salud infantil.

Estas son las conclusiones del informe final sobre la Estrategia y plan de acción para la salud integral de la niñez (2012-2017), que esta semana la Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó a sus países miembros en el 56.o Consejo Directivo, que reúne a las autoridades de salud de toda la región. En el plan, adoptado en 2012 para reducir la mortalidad en la niñez y apoyar a los países para fomentar la salud y el bienestar de los niños, se incluían cinco líneas de acción estratégicas para promover una visión de la salud del niño que fuera multisectorial, eficaz, que abarcase la totalidad del curso de la vida y que estuviera orientada a la equidad.

Entre 1990 y el 2016, la mortalidad en menores de 5 años disminuyó el 68 % en la región, de 44 a solo 14 defunciones por 1.000 nacidos vivos. Esta reducción es resultado principalmente de disminuciones en la diarrea, la neumonía, la desnutrición y las enfermedades prevenibles mediante vacunación. Esto se debe al progreso que se ha logrado en distintas áreas, incluida la creación de un entorno de políticas sólidas en apoyo de la supervivencia y el desarrollo infantiles, el suministro de herramientas técnicas y directrices para apoyar a los prestadores de atención de salud, mejoras en la recopilación de datos sobre la cobertura de las intervenciones y la mortalidad de los menores de 5 años, mayor acceso a la atención comunitaria, e incorporación de mecanismos multisectoriales para abordar las prioridades de la salud infantil.

Gracias a los adelantos en estas áreas, los países actualmente cuentan con el conocimiento, la tecnología, los recursos y la experiencia para continuar acelerando el progreso y poner fin por completo a la mortalidad prevenible en la niñez. Sin embargo, para lograrlo, se deben abordar las desigualdades en la carga de enfermedad y las brechas en cuanto al acceso a los servicios de salud.

Por ejemplo, si bien el retraso del crecimiento como una manera de medir la desnutrición disminuyó en toda la región del 11 % en 2000 al 6,9 % en 2015, las mediciones a nivel nacional variaron del 46,5 % en Guatemala a 1,8 % en Chile. De manera similar, la proporción de menores de 5 años que fueron llevados a un establecimiento de salud por neumonía en el 2015 varió del 68 % entre el quintil más rico al 46 % el más pobre, lo que muestra la necesidad de intervenciones mejor dirigidas.

En el informe se recomienda que se amplíen las acciones estratégicas en materia de salud infantil para incluir a los niños de 5 a 9 años y a los grupos vulnerables, como los niños de las comunidades indígenas, de ascendencia africana y romaníes, así como los que tienen alguna discapacidad o enfrentan otros retos. También se deben priorizar las medidas para incorporar los enfoques de género y etnicidad en las políticas y los servicios de salud infantil para asegurar que ningún niño se quede atrás. Además, es necesario mejorar el seguimiento de las desigualdades y generar datos más desglosados a nivel nacional y subnacional.

Otros aspectos destacados del informe de la OPS son:

  • La supervivencia infantil durante el período neonatal aún requiere medidas urgentes en la Región, debido a que la mortalidad neonatal representa el 53 % de todas las defunciones de menores de 5 años.
  • Al menos el 40 % de los niños pequeños han experimentado alguna forma de disciplina violenta; no obstante, solo 10 países han prohibido todas las formas de castigo corporal en el hogar, así como en las escuelas y los centros de atención infantil.
  • Se han incorporado políticas o estrategias en materia de salud infantil en 23 países; políticas o estrategias multisectoriales en materia de desarrollo en la primera infancia en 19 países; y políticas o estrategias relativas a la seguridad alimentaria y la nutrición en 18 países.
  • El número de niños con infección por el VIH en América Latina y el Caribe está disminuyendo, pero ahora los países deben asegurar la retención en el tratamiento y la adhesión terapéutica para obtener resultados virológicos favorables.
  • Quince países tienen agentes comunitarios de salud o visitadores domiciliarios como parte de los servicios de atención primaria para mejorar la salud integral y el bienestar de los niños.

Enlaces

— Estrategia y plan de acción para la salud integral de la niñez: Informe final
— Documentos del 56º Consejo Directivo
— 56.º Consejo Directivo