La industria tabacalera gasta cada año en el mundo entero decenas de miles de millones de dólares en publicidad, promoción y patrocinio. Las prohibiciones parciales de la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco no resultan eficaces porque la industria simplemente reorienta sus recursos hacia otros canales decomercialización no reglamentados. Sólo una prohibición total permite reducir el consumo de tabaco y proteger a la población, en particular a los jóvenes, de las tácticas mercadotécnicas de la industria. Sólo el 5% de la población mundial vive actualmente en países donde rigen prohibiciones totales de la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco. Aproximadamente la mitad de los niños del mundo vive en países donde no está prohibida la distribución gratuita de productos de tabaco.

La promoción, publicidad y patrocinio del tabaco está largamente difundida a lo largo de las Américas. Además de la publicidad directa del tabaco, existe la promoción de los logos de las marcas en las camisetas, gorros, tiendas y automóviles, patrocinio de eventos artísticos y deportivos, paredes de paquetes de cigarrillos en los puntos de venta, obsequios de productos, y representaciones de fumado en las películas.

El artículo 13 del Convenio Marco de la OMS para el control del tabaco (CMCT) requiere que las partes del tratado prohíban todo tipo de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco. A continuación se presentan algunas razones:

El argumento de cambiarse de marca
Las compañías tabacaleras argumentan que la promoción del tabaco no estimula la demanda de los cigarrillos y que solamente se destina a atraer a los fumadores actuales, reforzando el cambio de marca.

Este argumento es insostenible. Los monopolios tabacaleros promocionan los cigarrillos aún cuando no hay competencia por clientes. Además, solamente un 10% de los fumadores cambian de marca en un año dado, y este cambio ocurre principalmente entre una misma marca (por ejemplo, de Marlboro a Marlboro Lights). Si este razonamiento fuera cierto y, basados en los gastos de publicidad en los Estados Unidos de América, las compañías tabacaleras estarían más bien perdiendo cientos de dólares en publicidad por cada persona que decide cambiar de marca.

Emerson Foote, anterior director ejecutivo y presidente de McCann-Erickson, una de las agencias de publicidad más grandes del mundo -que ha manejado millones de dólares en cuentas de tabaco-, clarificó además la ridiculez del argumento delcambio de marca:

"En años recientes, la industria de cigarrillos ha enunciado artistísticamente que la publicidad no se relaciona en absoluto con las ventas totales de tabaco. Tomen mi palabra cuando les aseguro que esto es totalmente absurdo. Los anunciantes saben que es absurdo, la industria sabe que es absurdo y, sospecho, el público sabe que es absurdo. Siempre me sorprendo ante la sugerencia de que la publicidad, una fórmula que se ha comprobado incrementa el consumo en prácticamente cualquier otro producto, de alguna manera milagrosa no funcione para los productos detabaco". (Journal of the American Medical Association, 1981; 245: 1667-1668)

El propósito real y el impacto de la publicidad
Una de las intenciones primordiales de la publicidad del tabaco es atraer nuevos clientes. Casi todos los nuevos clientes de la industria tabacalera son jóvenes. Públicamente, las compañías tabacaleras niegan que ellos se enfocan en los nuevos, jóvenes fumadores. En privado, ellos casi cándidamente admiten que los nuevos fumadores y los jóvenes son críticos para que la industria continúe subsistiendo. "La fuente principal de fumadores de Marlboro continúan siendo aquellos fumadores"sin marca previa", casi la mitad de ellos siendo nuevos fumadores". Estudios demuestran que los gastos de publicidad están ligados al consumo total, que la publicidad influencia la iniciación del fumado y que la eliminación de la publicidad del tabaco reduce el consumo del tabaco.