Contribuido por Victoria Malek Pascha, miembro del equipo de IS4H y red de expertos

La evidencia del mundo real y los macrodatos (Big Data) se consideran el futuro de la investigación médica y una herramienta clave en la planificación de políticas, pero muchas naciones luchan por adaptar sus sistemas para capturar estos datos de manera eficaz y utilizable.

En 2005, la Asamblea Mundial de la Salud, mediante su resolución WHA58.28 sobre eSalud, instó a los Estados Miembros a "considerar la elaboración de un plan estratégico a largo plazo para desarrollar e implementar servicios de eSalud ... para desarrollar la infraestructura de tecnologías de la información y la comunicación para la salud ... para promover el acceso equitativo, asequible y universal."

La OPS, como parte de su función y en consonancia con la Estrategia mundial de salud digital 2020-2025 de la OMS, ofrece orientación y asesoramiento de expertos; pero un problema clave a la hora de proporcionar este asesoramiento es adaptarlo a las necesidades de los distintos Estados miembros y Ministerios de Salud. Comprender plenamente el nivel de sofisticación y avance de cada país es una misión de gran envergadura y, dado que muchos países participan en sus propios programas de desarrollo, corre el riesgo de quedar desactualizado para el tiempo que se complete. En el contexto actual de pandemia, somos incitados a seguir el ejemplo del sector de la tecnología y adoptar una mentalidad más ágil en la recopilación de datos. Lo que se necesita no es una comprensión completa de cómo y qué datos se capturan en un sistema nacional de salud, sino una idea suficiente para poder identificar áreas problemáticas y adaptar el asesoramiento brindado.

En el Departamento de EIH de la OPS desarrollamos una "Herramienta de recopilación de datos críticos" destinada a evaluar rápidamente la capacidad de recopilación de datos críticos en los puntos de prestación de servicios de salud. Esta herramienta es parte del soporte para las operaciones de respuesta a una pandemia y está diseñada para abordar el problema no diagnosticado de una "coincidencia errónea" que existe entre las necesidades de datos de los equipos de modelado y toma de decisión de alto nivel, y el tipo y la calidad de los datos proporcionados por quienes los capturan en el terreno. En otras palabras, está diseñado para identificar la brecha de capacidad dentro de las necesidades de datos internacionales, nacionales y subnacionales; y la capacidad de proporcionar datos fiables y constructivos.

Es una breve encuesta de 3 páginas que tiene como objetivo recopilar una visión de nivel ejecutivo de la madurez en 5 áreas clave. Esto se hace con una serie breve de preguntas para impulsar una autoevaluación del nivel (1-4) en el que se encuentra actualmente el sistema. En conjunto, la herramienta permite a las instituciones proporcionar a la OPS una evaluación rápida del nivel de madurez de la calidad de sus propios datos, y ofrece a la OPS los conocimientos necesarios para brindar una orientación útil. La brevedad de la encuesta y el alto nivel de las preguntas garantizan que se puedan recopilar estimaciones fiables con la suficiente rapidez como para ser pertinentes y sin ejercer presión sobre los sistemas de salud locales. Al final, hay una guía sobre lo que significa cada puntaje y en qué áreas enfocar las intervenciones según el nivel de madurez puntuado. Se cree que los usuarios finales son tanto puntos de prestación de servicios de salud que la usarían como herramienta de autoevaluación, así como instituciones centrales, para las evaluaciones de servicios de salud.

Es algo relativamente simple pero muy poderoso para ayudarnos en la OPS a realizar análisis de situación y desarrollar políticas que nos muevan en la dirección correcta. Al familiarizarnos con este tipo de herramientas de generación de evidencia, indudablemente mejoraremos la calidad de la atención y la prestación de servicios de salud, la precisión de la formulación de políticas, la solidez y resiliencia de los sistemas de salud, además de la salud y el bienestar de la población en general.

Contribución de Felipe Mejia Medina, membro del equipo de IS4H y de la red de expertos

La emergencia de la pandemia de covid-19 ha mostrado los beneficios que puede tener para la salud pública y para los individuos el disponer de las tecnologías de información y comunicación adecuadas, así como del conocimiento y formación para darles uso. Sin embargo, para poder aprovechar el gran potencial que tiene la salud digital en la región de las Américas, y con el objetivo de no dejar a nadie atrás y reducir así la brecha digital, se hace indispensable el acceso y adopción de las diversas TIC.

Contribución realizada por Viviane Coelho Lourenço, experta en Sistemas de Información y Salud Digital

En momentos en los que la salud atraviesa una importante fase de transformación, la Salud Digital gana espacio ante el escenario de crisis del sector, acelerando el uso de esta estrategia, como solución para la mejora y expansión de la oferta de servicios de salud, insertando al paciente o cliente en el centro de la asistencia1.

El Sistema de Información de Salud de Granada se ha fortalecido continuamente en los últimos 8 años, a través de alianzas estratégicas con entidades y organizaciones como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Universidad de St. George (SGU), la Comisión Nacional Reguladora de las Telecomunicaciones (NTRC). ), Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los EE. UU., así como los Ministerios de Gobierno y otras entidades oficiales.

La calidad de la información sobre accidentes y violencia es a menudo deficiente. A veces no hay detalles sobre el tipo o la intencionalidad de la causa externa responsable de las lesiones que causaron la muerte. En estos casos, solo se sabe que la muerte se debe a causas externas. Esta ocurrencia se ha verificado en aproximadamente el 10% del total de muertes por accidentes y violencia en Brasil, alcanzando, en algunas áreas, valores mucho más altos. En algunas localidades, esta distorsión se ha remediado o minimizado con la ayuda de información de otras fuentes, como registros médicos, informes de necropsias o el uso de artículos de periódicos.

En el Hospital General de Montemorelos, de Servicios de Salud de Nuevo León, O.P.D., se ha llevado a cabo la implementación de un sistema de Expediente Clínico Electrónico desde el año 2015, con la intención de mejorar la calidad de la atención a los pacientes, al contar con un fácil acceso a las notas médicas por parte de los profesionales de la salud, tener un mejor control de medicamentos e insumos, y por lo tanto una distribución y asignación más eficiente de los recursos, y contar con estadísticas más confiables que nos permitieran tomar mejores decisiones.

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