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Introducción

La República de Suriname, que se independizó de los Países Bajos en 1975, tiene una superficie de 163.820 km2 a lo largo de la costa del nordeste de América del Sur. Limita con Guyana al oeste, con Guayana Francesa al este y con Brasil al sur. La mayoría de la población vive en la estrecha franja de la planicie costera al norte del país. El interior del país es principalmente una zona de selva tropical que abarca alrededor de 80% del territorio; en el sur hay una faja de sabana que se extiende a lo largo de la frontera con Brasil.

El Gobierno de Suriname es una democracia basada en su constitución de 1987. El poder legislativo está constituido por la Asamblea Nacional, elegida para un mandato quinquenal, la cual a su vez elige al presidente, que encabeza el poder ejecutivo. El país está dividido en 10 distritos administrativos. Hay dos distritos en el interior y la zona costera se divide en seis distritos rurales y los dos distritos urbanos de Paramaribo (la capital) y Wanica. Los distritos urbanos ocupan 0,5% del territorio del país y en ellos se concentra 70% de la población.

El idioma oficial es el holandés, pero se hablan unos 15 idiomas más en el país. La sociedad de Suriname es muy diversa y comprende más de ocho grupos étnicos diferentes (1). Según lo informado en el censo de 2004, estos grupos étnicos están distribuidos de la siguiente manera: indostanos (de ascendencia india oriental), 27,4%; criollos (mezcla de las razas blanca y negra), 17,7%; cimarrones (descendientes de esclavos africanos prófugos), 14,7%; javaneses (de ascendencia indonesia), 14,6%; personas de etnicidad mixta, 12,5%; amerindios, 3,7%; descendientes de chinos, 1,8%; blancos, 0,8%; "otras etnias," 0,5%, y personas cuya etnicidad se desconoce , 6,6% (1).

La Oficina General de Estadísticas calculó que la población del país era de 524.143 habitantes a mediados de 2009, con proporciones casi iguales de hombres (50,5%) y de mujeres (49,5%). En el mismo año, la tasa de natalidad por 1.000 mujeres de 15 a 44 años de edad fue de 80,68 y la tasa de mortalidad de la población en general fue de 6,3 (2), lo que dio como resultado una tasa de crecimiento anual de la población de 1,3% (3). La figura 1 muestra la estructura de la población de Suriname, por edad y por sexo, en 1990 y en 2010.

Figure 1

En 2010, el índice de desarrollo humano (IDH) situó a Suriname en el lugar 94 entre 182 países (4) y, en 2010, el Banco Mundial clasificó a Suriname como un país de ingresos medianos altos (5). El IDH ha aumentado continuamente desde 2005 (6), tal vez en consonancia con los incrementos del producto interno bruto (PIB) durante el mismo período. Entre 2006 y 2009, el PIB per cápita aumentó de US$ 4.223 a US$ 6.254, respectivamente (7). Se desconocen las repercusiones de la crisis financiera mundial sobre el país ya que, hasta 2011, todavía no se habían calculado las cifras.

Los principales impulsores de la economía en 2009 fueron la industria, la minería y el comercio. Un sector no estructurado grande contribuye a la actividad económica, particularmente el de la extracción no industrial de oro en el interior. El Fondo Monetario Internacional (FMI) informó que la deuda externa de Suriname aumentó de 18% del PIB en 2008 a aproximadamente 21,5% del PIB en 2010. Los ingresos per cápita, excluyendo al sector no estructurado, han aumentado de 9.000 dólares surinameses (SR$) en 2006 a SR$ 14.000 en 2009 (3). El tipo de cambio en 2010, era de SR$ 2,75 = US$ 1,00.

Determinantes Y Desigualdades En Salud

Entre 2004 y 2009, la esperanza de vida al nacer en Suriname aumentó de 67,4 a 68,7 años para los hombres y de 72,8 a 73,7 años para las mujeres (8). Sin embargo, persisten en el país la inequidad y las desigualdades con respecto a los determinantes de la salud y la calidad de vida.

Cuando se examina la pobreza del país desde la perspectiva del desarrollo humano, se percibe que las condiciones previas esenciales para la salud se distribuyen en forma desigual de una región a otra. La información disponible sobre los distritos urbanos revela, por ejemplo, que 59% de las familias en Paramaribo y Wanica estaban viviendo por debajo del umbral de pobreza en 2003 (9). Suriname no cuenta con un umbral oficial de pobreza; los niveles de pobreza se calculan mediante los ingresos y el consumo, usando un paquete alimentario básico relacionado con las necesidades nutricionales. De ese modo, se juzga que una persona, una familia o un hogar son pobres cuando no pueden satisfacer las necesidades básicas, entre las cuales son de importancia capital las necesidades nutricionales. Entre los grupos más severamente desfavorecidos están los niños descendientes de cimarrones que han emigrado del interior a los distritos urbanos (10).

A nivel nacional, se considera que el desempleo se redujo de 12% en 2006 a 9% en 2009 (3), pero existe una tasa de desempleo desproporcionadamente elevada (16,7%) en las zonas rurales del interior, en comparación con la tasa de 8,4% registrada en las zonas urbanas (1).

Los promedios nacionales ocultan las desigualdades sociales y de salud en los grupos étnicos y la falta de datos desglosados dificulta analizar adecuadamente a estos grupos. Los descendientes de cimarrones (15% de la población) y los amerindios (3,7% de la población) son los grupos étnicos predominantes en los dos distritos rurales de Brokopondo y Sipaliwini en el interior, donde reside 12% de la población. Es bien sabido que la población del interior sufre una carga desproporcionada de pobreza y riesgos asociados con ella, en comparación con la población de las zonas urbanas de la costa (11).

La educación en Suriname es obligatoria para todos los niños de 7 a 12 años de edad. La educación preprimaria (niños de 3 a 5 años de edad) se relaciona estrechamente con los ingresos y el lugar de residencia de las familias. Un estudio de 2006 reveló que la matrícula preescolar era de 49,4% en las comunidades urbanas, de 29,5% en las zonas rurales costeras y de 7,3% en las zonas rurales del interior. La asistencia preescolar era de 63,1% en los niños que vivían en hogares de ingresos altos, en comparación con 17,4% en las familias pobres (12).

En 2008, 92% de los niños de 6 años de edad asistían al primer grado de la escuela primaria. En las zonas urbanas y rurales de la costa, 4% de los niños matriculados en la escuela primaria no asistieron a clases y, en las zonas rurales del interior, este porcentaje superó 14% (20% de estos escolares eran niñas y 15%, varones). En 2008, las tasas nacionales de finalización de los estudios en las escuelas primarias fueron de 39,1% en los varones y de 53% en las niñas (12). Hay diferencias sorprendentes entre la franja costera y las zonas rurales del interior de Suriname en cuanto al acceso a la escuela y la calidad de la enseñanza. En las zonas rurales del interior, 30% del personal docente que enseña en las escuelas primarias no son maestros calificados; la proporción de maestros en el interior que no han completado ellos mismos la escuela primaria varía de 5% hasta 91% en algunas comunidades (12).

A nivel nacional, 49% de todos los niños en el grupo de 12 a 17 años de edad estaban matriculados en la escuela secundaria en el período 2008–2009, pero había evidentes disparidades según el género (44% de los niños y 54% de las niñas estaban matriculados) y el lugar de residencia (un nivel de matriculación en la escuela secundaria tan bajo como 3% en Sipaliwini, en el interior rural) (12). En 2008, la tasa general de alfabetización del grupo de 15 a 24 años de edad era de 93%, con muy poca diferencia entre ambos sexos (5). En 2006, las tasas de alfabetización de las mujeres (de 15 a 24 años de edad), desagregadas según las zonas urbanas, las zonas rurales costeras y las zonas rurales del interior, fueron de 96,2%, 94,2% y 45%, respectivamente (13). Había 4.478 personas (1.677 hombres y 2.801 mujeres) matriculadas en la educación terciaria durante el ciclo escolar 2006–2007. Este número aumentó a 7.160 (2.442 hombres y 4.718 mujeres) durante el año escolar 2009–2010.

Las desigualdades en materia de género existen en todos los aspectos de la sociedad. Dado que no se desglosan sistemáticamente los datos según el sexo para permitir el análisis de las diferencias de género, las políticas y los programas nacionales no incluyen siempre una perspectiva de igualdad de género en su elaboración, ejecución o evaluación. Las desigualdades de género están documentadas en diversos resultados de salud, como la esperanza de vida, la prevalencia de enfermedades transmisibles y no transmisibles, la salud sexual y reproductiva y la violencia de género. La falta de empleo, servicios e infraestructura básica en el interior han contribuido a la emigración de las zonas rurales a las urbanas, en particular de los hombres. Esto ha perturbado las estructuras tradicionales de la familia, ha llevado a un rápido empeoramiento de la pobreza y ha aumentado la exposición de las mujeres a la violencia doméstica, la infección por el VIH/sida y las enfermedades de transmisión sexual (12).

En 2010, la tasa neta de migración fue de –0,26 por 1.000 habitantes, lo que refleja una emigración excesiva a otros países. Las fronteras internacionales que pasan por la selva pluvial del país no tienen controles fiables y hay informes extraoficiales de una considerable inmigración no documentada desde los países vecinos, en particular desde Brasil. La emigración de profesionales capacitados afecta a varios sectores de la sociedad, en particular los de la salud y la educación, y ha provocado escasez de recursos humanos y presión sobre la prestación de los servicios públicos. Las tasas internas de migración han seguido siendo bastante estables, pero continúa persistiendo la migración circular entre las zonas urbanas y rurales del interior, en particular las relacionadas con la minería.

Medio Ambiente Y Seguridad Humana

ACCESO DE LA POBLACIÓN A AGUA POTABLE Y SANEAMIENTO

En 2010, 93% de la población en Suriname tenía acceso a fuentes mejoradas de agua potable: 97,1% en las zonas urbanas, 97,9% en las zonas rurales de la costa y 44,8% en las zonas rurales del interior. Alrededor de 84% de la población tenía acceso a instalaciones sanitarias mejoradas; el porcentaje variaba desde 90% en las zonas urbanas y costeras a 33% en las zonas rurales del interior (14). En partes del interior donde es intensiva la extracción de oro, que se asocia con el uso no controlado de mercurio, peligra la calidad del agua debido a que se vierte en los sistemas fluviales el lodo sin tratar proveniente de las actividades de minería.

RESIDUOS SÓLIDOS

Como consecuencia de la limitada capacidad de los servicios de gestión de residuos, en los distritos de Paramaribo y Wanica se recoge solo 70% de las 70.000 toneladas de residuos sólidos que se calcula que se generan anualmente y no se asegura la separación de los desechos. En otros distritos, se recoge menos de 30% de la basura, que se elimina en tiraderos a cielo abierto (15). Los depósitos ilegales y la incineración de la basura doméstica siguen siendo un persistente riesgo para la salud.

AMBIENTE LABORAL Y SALUD DE LOS TRABAJADORES

En 2009, se atribuyeron a accidentes ocupacionales 18 defunciones, que representaron 1% del total de defunciones notificadas (2). Se diagnostican y se notifican muy pocas enfermedades ocupacionales o relacionadas con el trabajo y, por lo tanto, están poco claras la verdadera naturaleza y la magnitud del problema. En relación con el sector agropecuario, la importación per cápita de plaguicidas sigue siendo muy alta (16) y, si bien están reglamentadas las importaciones de plaguicidas, hay muy poco control de su uso. En el sector de la minería, especialmente en la extracción de oro a pequeña escala, hay inquietud por las repercusiones ocupacionales directas y las indirectas de salud ambiental de la exposición al mercurio. Se ha observado una disminución de las cantidades de insecticidas importadas entre 2005 y 2007, que se redujeron de 180.611 a 137.553 toneladas (16). Se considera que el mercurio atmosférico posa un potencial riesgo ocupacional y para la salud en el país; el mercurio atmosférico se genera como un subproducto del procesamiento en actividades de extracción de oro a mediana y pequeña escala y en la quema de combustibles fósiles. Los resultados preliminares de varias pruebas indican que los niveles de mercurio en el aire sobrepasan los niveles considerados inocuos por el Programa Ambiental de las Naciones Unidas (17, 18). Se planea efectuar más pruebas en el futuro.

CAMBIO CLIMÁTICO

La preocupación por las repercusiones del cambio climático en el país reside principalmente en la vulnerabilidad de la región baja de la costa y los cambiantes regímenes pluviales, ya que ambos factores pueden afectar el ambiente y la salud de la población (19), en especial si se tiene en cuenta que aproximadamente 80% vive en la franja costera. En mayo de 2006 hubo grandes inundaciones en el interior del país, con hasta 30.000 km cuadrados bajo el agua en cierto momento, incluidos unos 157 pueblos con viviendas con techos de paja. Miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares y sus medios de vida. El daño de las inundaciones se calculó en más de US$ 41 millones. La falta de planificación urbana adecuada ante la vulnerabilidad de la región a las inundaciones también ha sido identificada como un motivo de preocupación (20). Suriname participa activamente en iniciativas internacionales relacionadas con el cambio climático y en 1997 ratificó el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, el Protocolo de Montreal sobre Sustancias que Agotan la Capa de Ozono, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Protocolo de Kyoto y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.

SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL

La devaluación de 20% de la moneda surinamesa en enero de 2011 provocó aumentos de 13,7% en los niveles generales de los precios. Los precios de los alimentos tanto locales como importados han subido aproximadamente 17%. La inflación y las repercusiones de la escasez mundial de alimentos y el cambio climático afectan la capacidad de las familias de adquirir alimentos y esto aumenta la vulnerabilidad de la población a la inseguridad alimentaria y nutricional. Esto es particularmente cierto en las poblaciones del interior, que están cada vez más expuestas a inundaciones que destruyen los cultivos y perturban el acceso a los mercados (21, 22).

INOCUIDAD DE LOS ALIMENTOS

La Oficina de Salud Pública y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca capacitan a las personas que manipulan alimentos, inspeccionan periódicamente los establecimientos que producen y venden alimentos y proporcionan capacitación sobre el uso seguro de plaguicidas para fortalecer la inocuidad de los alimentos. Los factores fundamentales que afectan a la inocuidad de los alimentos son los bajos niveles de educación y una disminución de las actividades y la capacidad de gestión de riesgos (23).

Condiciones De Salud Y Sus Tendencias

PROBLEMAS DE SALUD DE GRUPOS ESPECÍFICOS DE POBLACIÓN

Salud materna y reproductiva

Entre 2000 y 2009, la tasa de mortalidad materna se redujo de 153 a 122,5 defunciones maternas por 100.000 nacidos vivos (2, 24). La meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en Suriname es llegar a una tasa de mortalidad materna de 75 defunciones por 100.000 nacidos vivos, según el punto de referencia determinado en 1990 de 226 defunciones por 100.000 nacidos vivos (25). El número absoluto de defunciones maternas es pequeño, ya que la cantidad total de nacidos vivos no supera los 10.000 al año.

Los datos de 2006 indicaron que el porcentaje de las mujeres que usan algún método de anticoncepción va de 14,3% en las mujeres sin ninguna educación a 38,4% en las mujeres con escolaridad primaria y a 51,0% y 56,0% en las mujeres con educación secundaria y terciaria, respectivamente (13). La necesidad no atendida total, que es más alta en las mujeres sin educación o solo con educación primaria, es de 18,4% en todo el país, pero llega a 33,2% en las mujeres de 15 a 49 años de edad que viven en las zonas rurales del interior (12).

Niños (hasta 5 años de edad)

Entre 1995 y 2010 se manifestó una tendencia descendente en el número de casos de desnutrición y hospitalización en todos los grupos de edad, pero particularmente en los lactantes y los niños pequeños (de 1 a 4 años de edad). En 2009, en los niños menores de 5 años hubo nueve defunciones que se clasificaron como causadas por la desnutrición y otras carencias nutricionales, lo que equivale a una tasa bruta de mortalidad de 1,8 por 100.000. Esta tasa ha disminuido de 3,2 defunciones por 100.000 registradas en 2005. La obesidad está aumentando en los niños y los porcentajes más altos corresponden a las zonas costeras y urbanas. Los datos de 2006 mostraron que, en el grupo de menores de 5 años, las niñas (3,3%) tienen sobrepeso con mayor frecuencia que los varones (2,4%) (26). La tasa de mortalidad infantil ha permanecido estable, con 20,2 defunciones por 1.000 nacidos vivos en 2000 y 20,3 defunciones por 100.000 en 2009. Entre 2000 y 2009, las principales causas de muerte en lactantes de 28 días a 1 año de edad fueron las malformaciones y enfermedades congénitas originadas en el período perinatal y las enfermedades infecciosas (infecciones respiratorias, septicemia e infecciones del aparato digestivo) (16, 26). En 2009, la tasa de mortalidad en los niños de 1 a 5 años de edad fue de 23,3 defunciones por 1.000 nacidos vivos.

Niños y adultos jóvenes (10 a 24 años de edad)

Entre todas las defunciones de niños y adultos jóvenes de 10 a 24 años de edad, la mayoría (68,8%) fueron provocadas por causas externas y, en segundo lugar, por VIH/Sida (9,7%). Los embarazos de adolescentes representaron 16,1% del total de embarazos en el período 2003–2007. En la Encuesta Mundial de Salud a Escolares (GSHS, por sus siglas en inglés) efectuada en Suriname en 2009 (27) a 1.698 estudiantes (de 13 a 15 años de edad) se indican los principales comportamientos de riesgo y los determinantes sociales relacionados, incluidas las diferencias entre los sexos en cuanto a los comportamientos. Más varones señalaron que actualmente (en los 30 días anteriores a la encuesta) fumaban (12,5%, en comparación con 8,6% de las niñas), ingerían bebidas alcohólicas (35,6%, en comparación con 30,0% de las niñas) y consumían alcohol en exceso (21,0%, en comparación con 9,0% de las niñas). Más niñas informaron que habían probado fumar (80,9%, en comparación con 76,3% de los niños); el porcentaje que había probado bebidas alcohólicas era casi el mismo en las niñas (74,2%) y en los varones (73,7%). Según la encuesta, los varones mostraron un porcentaje mayor de participación en riñas (30,4%, en comparación con 12,3% de las niñas) y habían sufrido más traumatismos accidentales (37,1%, en comparación con 23,6% de las niñas), mientras que en las niñas eran mayores el porcentaje que había considerado la posibilidad de suicidarse (15,7%, en comparación con 11,4% de los varones) y el porcentaje que realmente había intentado suicidarse (11,1%, en comparación con 4,2% de los varones).

La encuesta documenta que 31,9% de los varones en el grupo de 13 a 15 años de edad dijeron que habían tenido relaciones sexuales, en comparación con 18,3% de las niñas; 24,4% del total de estudiantes de ambos sexos informaron que ya habían tenido relaciones sexuales. De ese 24%, 71,6% indicaron que habían usado un condón la última vez que tuvieron relaciones sexuales (27).

Adultos mayores (más de 60 años de edad)

La proporción de personas de más de 60 años de edad es de 8,8% en las zonas urbanas, de 8,6% en las zonas rurales de la costa y de 7,7% en las zonas rurales del interior (1). Un estudio realizado en 2004 (28) indicó la necesidad de explorar más a fondo la relación entre la prestación de servicios de atención y la salud y el bienestar de la población de adultos mayores.

MORTALIDAD

En 2009, las principales causas de muerte atribuida a enfermedades transmisibles fueron la infección por el VIH/Sida (3,5%), las infecciones respiratorias agudas (2,9%) y la septicemia (1,4%) (29). Las causas externas (13,9%) y los trastornos perinatales (8,6%) fueron la segunda y la cuarta principales causas de muerte. De las 3.035 defunciones registradas en Suriname en 2009, el 60,5% se atribuyó a enfermedades no transmisibles. Las enfermedades cardiovasculares fueron la causa de 26,9% de las defunciones, las neoplasias de 11,6% y la diabetes de 5,7%.

En 2009, la tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares fue de 155,5 por 100.000 habitantes (29). Las poblaciones urbanas registraron las más elevadas tasas de mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares (poblaciones urbanas, 175,1 por 100.00; costeras, 186,1; del interior, 84,4) y los hombres tuvieron una tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares superior a la de las mujeres (164.4 y 146,5 por 100.000, respectivamente). Desagregadas por grupos étnicos, las más elevadas tasas de morbilidad por enfermedades cardiovasculares correspondieron a personas de ascendencia criolla (250,2 por 100.000), indostana (191,4 por 100.000) y javanesa (151,7 por 100.000). En 2009, la tasa de mortalidad por neoplasias malignas fue de 67,0 por 100.000 habitantes; la neoplasia maligna registrada con mayor frecuencia fue el cáncer de recto (13,6%), seguido del cáncer de pulmón (12,5%).

MORBILIDAD

Enfermedades transmisibles

Enfermedades transmitidas por vectores

El dengue afecta principalmente a las zonas costeras y sigue siendo una de las enfermedades transmitidas por vectores que predominan en Suriname. Las notables fluctuaciones de la incidencia con el transcurso de los años se pueden atribuir a las características cambiantes del clima y a un aumento del área con condiciones favorables para el mosquito Aedes aegypti. El número de casos confirmados de dengue hemorrágico y síndrome de choque por dengue llegó al máximo durante 2005 y 2009 con 84 y 113 casos, respectivamente (30). Durante 2009, hubo 369 hospitalizaciones y dos defunciones atribuidas al dengue (31).

Suriname ha tenido éxito en la reducción de la transmisión de la malaria y del número de casos graves y muertes asociados con esta enfermedad, mediante estrategias de distribución de mosquiteros impregnados con insecticidas, unidades móviles de búsqueda de casos y equipos que efectúan el rociamiento de las viviendas (32). Suriname ha logrado la meta relacionada con la malaria del Objetivo de Desarrollo del Milenio 6. La zona costera está actualmente libre de la malaria, pero la transmisión existente se vincula estrechamente con las actividades de minería en las zonas rurales del interior y afecta de manera desproporcionada a las personas que participan en la extracción de oro (33). En 2010, la Junta Nacional para el Control de la Malaria de Suriname recibió de la OPS/OMS el premio principal de "Campeón contra la Malaria en las Américas".

Actualmente, es baja la incidencia informada de la enfermedad de Chagas. Un proyecto piloto de 2005 para efectuar el tamizaje universal a fin de detectar la enfermedad de Chagas en la sangre donada no obtuvo resultados positivos (se examinaron 500 muestras). En 2011, se realizó un tamizaje con el fin de detectar la enfermedad de Chagas en la sangre donada y se encontraron resultados positivos en 5 de 4.207 muestras (0,12%) (34). Sobre la base de estos resultados, el Ministerio de Salud se propone instaurar tamizajes de detección de la enfermedad de Chagas con una cobertura de 100% de las donaciones de sangre.

No se han notificado casos de fiebre amarilla en Suriname durante los últimos decenios. Sin embargo, continúa la vacunación contra la fiebre amarilla en las zonas rurales del interior, a lo largo de las fronteras con Guayana Francesa y Brasil (35).

Enfermedades prevenibles por vacunación

Se administran sistemáticamente las vacunas básicas a los lactantes y los niños menores de 5 años, los escolares y las embarazadas. A pesar del alto grado de conciencia del público acerca de los beneficios de la vacunación, todavía existen focos de cobertura baja de vacunación, en particular en zonas rurales del interior y en algunas comunidades costeras. La cobertura ha aumentado gradualmente durante los últimos años y en 2009 alcanzó un promedio nacional de 91,1% con la tercera dosis de la vacuna pentavalente (contra la difteria, el tétanos, la tos ferina, la hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo b) y la vacuna antipoliomielítica oral (OPV), y de 89,6% con la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola (MMR). Las vacunas contra la gripe estacional y la gripe tipo A (H1N1) fueron agregadas al programa en 2009 y 2010, respectivamente. Se lleva a cabo la vacunación contra la hepatitis B de todo el personal sanitario.

Zoonosis

Durante muchos años, el Ministerio de Agricultura ha notificado cero casos de gripe porcina, fiebre aftosa y carbunco. No se notificaron casos de peste o rabia humana en el período 2006–2010. En 2010, se diagnosticó leishmaniasis cutánea en 291 pacientes, 89% de los cuales eran hombres (35, 36).

Enfermedades desatendidas y otras infecciones relacionadas con la pobreza

La incidencia notificada de enfermedades desatendidas sigue siendo muy baja en Suriname. En 2009, se detectaron sólo 38 casos nuevos de lepra (0,7 por 10.000) (35), lo que permitirá alcanzar la meta de eliminación. Suriname está en el proceso de verificar la interrupción de la transmisión de la filariasis linfática (37). En 2009 y 2010, se informó una prevalencia general de 8,7% de la esquistosomiasis y de 2,1% de helmintos transmitidos por contacto con el suelo en una encuesta en niños en 6.° grado de 7 de los 10 distritos administrativos. Se encontró la esquistosomiasis predominantemente en zonas urbanas y costeras, mientras que la prevalencia de las helmintiasis era más alta en Brokopondo, un distrito del interior (38).

VIH/Sida y otras infecciones de transmisión sexual

En 2009, se calculó que la prevalencia de la infección por el VIH era de aproximadamente 1,1% en los adultos (grupos de 15 a 49 años de edad). La tasa bruta de mortalidad por la infección por el VIH/Sida en 2009 fue de 20,2 (21,5 en los hombres y 18,9 en las mujeres). En 2008, se observó que se registraron resultados positivos al VIH en más mujeres que hombres. Sin embargo, vale la pena señalar que, en comparación con los hombres, es mayor el número de mujeres que se someten a las pruebas de detección del virus, como parte de la estrategia para prevenir la transmisión maternoinfantil del VIH. Durante el período 2003–2008, la prevalencia media de la infección por el VIH fue de 1,0% en las mujeres (36). El país ha logrado aumentar en forma sostenida el tratamiento de embarazadas seropositivas al VIH con medicamentos antirretrovíricos (64,0% en 2006, 83,0% en 2008 y 84,0% en 2009). De los 601 casos de infección por el VIH diagnosticados en 2008, la incidencia fue más alta en personas de ascendencia criolla y cimarrona, con 255 (42%) y 153 (25%) casos, respectivamente (36). En 2006, murieron por la infección por el VIH/Sida 130 personas y este número se redujo a 113 en 2008. Las causas de la disminución fueron el diagnóstico temprano y la mayor disponibilidad de medicamentos antirretrovíricos. En 2006, 45,0% de los adultos y niños con infección por el VIH avanzada recibieron esos medicamentos (39). Se está prestando más atención a la estigmatización de las personas infectadas por el VIH o aquejadas de sida, la cual constituye una barrera para la salud ya que influye en el cumplimiento sostenido del tratamiento y el acceso a este.

El número de casos notificados de úlceras genitales, incluidas la sífilis y el herpes genital, disminuyó de 122 casos en 2005 a 90 casos en 2007 y luego aumentó a 148 casos en 2008. Hubo una disminución de los casos notificados de verrugas genitales entre 2006 (33 casos) y 2008 (3 casos) (36).

Tuberculosis

Con el crecimiento de la epidemia de infección por el VIH, el número de casos de tuberculosis aumentó de 82 casos (20 por 100.000 habitantes) en 1990 a 125 en 2008 y a 177 (34 por 100.000) en 2009, en los cuales predominaban los hombres (40, 41).

Enfermedades emergentes

Si bien actualmente no hay ningún caso de cólera en el país, ha aumentado el riesgo debido a la frecuente migración dentro de la región con brotes activos de cólera. La pandemia de gripe H1N1 tuvo repercusiones relativamente limitadas en Suriname, con 110 casos confirmados y 2 muertes relacionadas con el H1N1 entre abril y diciembre de 2009 (42). En 2010, se seguía disponiendo de la vacuna contra el H1N1 para todos los grupos de población de alto riesgo.

Enfermedades crónicas no transmisibles

Enfermedades cardiovasculares

Los datos de la morbilidad por enfermedades cardiovasculares concuerdan estrechamente con las tasas de mortalidad por esos trastornos. En 2009, el porcentaje de defunciones causadas por las enfermedades cardiovasculares fue de 26,9%. (2, 29). Las poblaciones urbanas tuvieron las tasas más altas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares (zonas urbanas, 164,7; zonas costeras, 175,0; y zonas del interior, 79,4). En los distintos grupos étnicos, las tasas más altas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares correspondieron a las personas de ascendencia criolla (250,2), indostana (191,4) y javanesa (151,7) y la tasa de mortalidad de los hombres superó a la de las mujeres (164,4 por 100.000 y 146,5 por 100.000, respectivamente).

La prevalencia más alta del infarto de miocardio en los grupos étnicos afectó a las personas de origen indostano (60%), seguidas de los criollos (12%) y los descendientes de javaneses. Son más los hombres que han presentado infarto de miocardio (76%), en comparación con las mujeres (24%) (43).

Neoplasias malignas

En 2009, las tasas de mortalidad fueron más elevadas en las zonas costeras y las urbanas que en las zonas del interior (80,4, 70,3 y 30,2, respectivamente), en los criollos (135,9) que en los descendientes de javaneses (91,6) y de cimarrones (53,1) y en los hombres (71,1) que en las mujeres (62,7). Sin embargo, tumores específicos de las mujeres causaron 20,3% del total de defunciones provocadas por las neoplasias malignas, mientras que tumores específicos de los hombres causaron 9,4% del total de defunciones por algún tipo de cáncer (2).

Diabetes

Las tasas de mortalidad por diabetes seguían siendo comparables desde 2007 (38,4 por 100.000 habitantes) a 2009 (33,2) (29). Los datos de la morbilidad indican que la diabetes y la hipertensión son las causas más comunes de las visitas a los consultorios médicos. Un estudio de 637 pacientes con diabetes en 12 consultorios informó la aparición más temprana de la diabetes en personas de ascendencia indostana (a los 44 años de edad), en comparación con las de ascendencia criolla (a los 53 años) (44). Los grupos étnicos que residen en las zonas urbanas tienen las tasas más elevadas de mortalidad por diabetes (indostanos, 58,5; criollos, 43,1 y javaneses, 28,8) (29).

En comparación con los hombres, las mujeres tienen el doble de probabilidades de concurrir a los consultorios especializados en diabetes (45), lo cual podría contribuir a que registren tasas de morbilidad y mortalidad más bajas que los hombres. Durante el período de 2005–2008, correspondieron a los hombres 60% de las hospitalizaciones por amputaciones relacionadas con la diabetes en el Hospital Académico en Paramaribo. Del total de amputaciones relacionadas con la diabetes efectuadas entre 2005 y 2008, 35% fueron en personas del grupo de 60 a 70 años de edad y 30% en integrantes del grupo de 50 a 60 años de edad; 50% de los pacientes eran de ascendencia indostana y 30%, criollos. La mayoría de los pacientes provenían de Paramaribo (40%) y Wanica (30%) (46).

Enfermedades crónicas de las vías respiratorias

La tasa de mortalidad por enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores es de 6,9 por 100.000 (29). Si bien hay factores bien conocidos que contribuyen a estos tipos de enfermedades (por ejemplo, la contaminación del aire, las condiciones de las viviendas, el tabaquismo, etc.), es limitada la capacidad de hacer un diagnóstico que permita establecer vínculos entre la exposición y la incidencia de las enfermedades.

Hipertensión

Un estudio realizado en 2006 por el Ministerio de Asuntos Sociales, Investigación y Planificación (47) indica que, al examinar los motivos principales para que las personas de 60 o más años de edad concurrieran a un consultorio, se comprobó que la diabetes era la causa de 13,2% de las consultas, mientras que la hipertensión fue el motivo de 26,4% de las consultas.

Accidentes y violencia

Las consultas de urgencia registradas indican que la morbilidad y la mortalidad por causas externas han aumentado desde 2002. En 2009, se notificaron 22 defunciones causadas por accidentes de tránsito por 100.000 habitantes, casi el doble de las 12 defunciones por 100.000 notificadas en 2004 (48). La tasa más elevada de muertes por accidentes de tránsito afectó a pasajeros de vehículos motorizados de dos o tres ruedas. La incidencia más alta de accidentes de tránsito correspondió a los adultos jóvenes de 20 a 24 años de edad, seguidos de los jóvenes de 15 a 19 y de 25 a 29 años de edad (49). Entre las otras lesiones por causas externas registradas, las más comunes fueron las caídas no intencionales, el golpe contra o golpeado por otros objetos (no intencional) y lesiones relacionadas con aporreo/golpe/mordedura por otra persona o un animal.

El número total registrado de homicidios y agresiones agravadas (con intención de lesionar o matar) ha aumentado desde 2006. En 2009 hubo 6.256 homicidios y agresiones con intención de lesionar o matar y 643 delitos sexuales, en comparación con 5.072 y 437, respectivamente, registrados en 2006. En la actualidad, no existe ningún sistema nacional oficial de registro de casos de violencia doméstica y sus determinantes en Suriname. Las encuestas por conglomerados de indicadores múltiples mostraron que 13,2% de las mujeres encuestadas creen que se justifica que un esposo o pareja golpee a su esposa o pareja por cualquier motivo (13). El porcentaje más alto de mujeres con esta creencia correspondió a las zonas rurales del interior (34,9%). Las mujeres sin escolaridad o con sólo educación primaria (32,7% y 20,4% respectivamente) y las que estaban incluidas en el quintil más pobre de la población (26,7%) creían que se justificaba que los hombres golpearan a sus esposas o parejas si ellas salían sin avisarles, descuidaban a los hijos, discutían con su esposo o pareja, se rehusaban a tener relaciones sexuales con él, o dejaban quemar la comida (13).

Desastres

En mayo de 2006 y abril de 2007, Suriname sufrió grandes inundaciones en el interior. Esta fue la primera vez que el Gobierno de Suriname afrontó problemas relacionados con los preparativos para casos de desastre ambiental y la respuesta a los desastres. Los desastres provocados por el hombre son un motivo de preocupación en Suriname. Las zonas de Nickerie y de Wageningen sufrieron un brote de rotavirus resultante de los altos niveles del agua de los ríos causados por el desagüe inadecuado en los diques construidos por el hombre.

Trastornos mentales

Los servicios de salud mental actualmente disponibles están muy centralizados y son principalmente ofrecidos por servicios de psiquiatría en el Centro Psiquiátrico de Suriname. Los diagnósticos más frecuentes para la admisión al Centro son el abuso de sustancias psicotrópicas (50%), trastornos del estado de ánimo (20%), esquizofrenia (12%) y trastornos de la personalidad (11%) (50).

Los problemas de salud mental representan un reto significativo de salud pública para Suriname y el país afronta una mayor necesidad de servicios de salud mental específicamente relacionados con riesgos interconectados, el estrés y la ansiedad. Una indicación de la gravedad de este problema es el aumento del número de suicidios, que pasaron de 67 en 2000 a más del doble de esa cantidad en 2009 (138). En 2008, los indostanos tenían la tasa más elevada de suicidio entre los grupos étnicos, con 66,2%, seguidos de los criollos con 11,5%; en 2009 los porcentajes fueron de 72% y 10%, respectivamente (2). Los datos sobre los suicidios, desglosados por sexo, indican que se suicidan más hombres (104 casos) que mujeres (34 casos). Muchos suicidios fueron envenenamientos con plaguicidas (2).

Factores de riesgo y protección

Tabaquismo

En 2007, casi la cuarta parte de la población fumaba cigarrillos. El hábito de fumar notificado era mayor en los hombres (38,4% de los hombres fumaban) que en las mujeres (9,9% de las mujeres fumaban). La prevalencia del tabaquismo por grupo de edad fue de 8% en los jóvenes de 12 a 18 años de edad, de 28% en el grupo de 35 a 44 años de edad y de 27% en las personas de 45 a 65 años de edad (51, 52). En una encuesta efectuada en 2009 que incluyó a estudiantes de 13 a 15 años de edad, 19% de los encuestados informaron que consumían tabaco. En este grupo, 47% estaban expuestos al humo ajeno en su casa y 53% estaban expuestos fuera del hogar; 49% informaron que fumaba al menos uno de sus progenitores (52). En 2011, un estudio sobre la calidad del aire y el humo del cigarrillo realizado por la Coalición Caribe Saludable observó que, entre los cinco países participantes, Suriname tenía el porcentaje más alto de locales donde se fumaba y la más alta contaminación del aire en locales cerrados (PM2,5 = 257 µg/m3, según el Índice de Calidad del Aire de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos) donde se observó que había personas que fumaban (53).

Alcoholismo

La prevalencia del consumo de alcohol en 2007 fue de 32,7%. El consumo del alcohol es supuestamente mayor entre los hombres (47,9%) que entre las mujeres (19,7%). El porcentaje más alto de consumidores de alcohol correspondió al grupo de 26 a 34 años edad (36,8%), seguido del grupo de 35 a 64 años de edad (33,9%) (53). En una encuesta de estudiantes de 13 a 15 años de edad, 73,8% notificaron que habían ingerido su primera bebida alcohólica antes de cumplir 14 años, mientras que 32,6% habían consumido alcohol al menos una o más veces en el mes anterior a la encuesta (27).

Drogas ilegales

En una encuesta de hogares sobre el consumo de drogas ilegales efectuada en 2007, 3,1% de la población total informó que consumían marihuana, 2,8% informó que usaban tranquilizantes, 0,5% consumían estimulantes y 0,3%, cocaína. Los hombres informaron sistemáticamente el consumo más elevado de marihuana, cocaína y estimulantes, mientras que en las mujeres era mayor el uso de tranquilizantes. Se observó el consumo más alto de marihuana y tranquilizantes en el grupo de 19 a 25 años de edad y el grupo de 35 a 44 años de edad presentó el uso más alto de cocaína. Los estimulantes fueron usados con mayor frecuencia por los jóvenes del grupo de 12 a 18 años de edad, probablemente debido a su disponibilidad. En los distritos de Nickerie, Coronie y Saramacca se registró la prevalencia más alta del consumo de marihuana, mientras que el consumo de cocaína fue mayor en los distritos de Commewijne y Marowijne (51).

Actividad física

Datos recientes indican que la inactividad en los sectores más jóvenes de la población es un problema preocupante. En una encuesta de estudiantes de 13 a 15 años de edad realizada en 2009, 73% de los entrevistados declararon que participaban en alguna actividad física menos de una hora al día y 41% dedicaban tres o más horas a actividades sedentarias (27).

Obesidad

Se encontró el porcentaje más alto de niños menores de 5 años con sobrepeso en los distritos de Nickerie, Coronie y Saramacca (5,1%), seguidos de los distritos de Wanica y Para (4,0%). Entre los niños menores de 5 años cuyas madres tenían estudios de nivel terciario (7,5%) o cuyas familias se incluían en los quintiles más altos del índice de riqueza (4,8%), también era elevado el porcentaje que tenía exceso de peso (13). En una encuesta de 1.698 estudiantes de 13 a 15 años de edad, 26% tenían sobrepeso o eran obesos; 81% de estos estudiantes informaron que consumieron una o más bebidas gaseosas por día durante 2009 (27).

Políticas, Sistema De Salud Y Protección Social

POLÍTICAS Y LEGISLACIÓN DE SALUD

El artículo 36 de la Constitución de la República de Suriname declara que todos tienen el derecho a la salud y que es una responsabilidad del Gobierno promover la salud mejorando las condiciones de vida y de trabajo y suministrando información para proteger la salud. El liderazgo y la gobernanza del sector de la salud son responsabilidades del Ministerio de Salud que, con el Gobierno actual, ha renovado sus esfuerzos para impulsar la salud pública. El Ministerio promueve activamente la inclusión de aspectos relacionados con la salud en todas las políticas y aboga por la aplicación de las políticas sanitarias en todos los sectores a fin de potenciar al máximo los beneficios para la salud.

El sistema de atención de salud está organizado sobre la base de los principios y los valores de la atención primaria de salud. Hay amplio consenso acerca de la necesidad de fortalecer la prevención de enfermedades y la promoción de la salud, y de considerar los determinantes sociales como parte de la atención primaria de salud integral. Se debe perfeccionar la coordinación vertical (con los establecimientos y los prestadores de atención secundaria y terciaria) así como la coordinación horizontal (con otros sectores a nivel local) para velar por la calidad de la atención, la capacidad, las políticas y las medidas para prevenir las enfermedades, las mejoras en relación con los determinantes de la salud y la equidad en materia de salud.

La legislación existente establece la función del Ministerio de Asuntos Sociales y Vivienda como financiador clave de los servicios de salud para los pobres, y la del Ministerio de Salud como administrador del sistema de salud. Incluye además referencias a la atención de salud proporcionada por el Gobierno para los grupos de población que están por debajo o cerca del nivel de pobreza.

Las prioridades establecidas por el Ministerio de Salud para 2011–2018 se concentran en la atención primaria de salud y hacen hincapié en la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles y las transmisibles, una mejor cobertura de la vacunación y el progreso en relación con los determinantes sociales de la salud. El Ministerio de Salud se ha comprometido a aplicar el Reglamento Sanitario Internacional (2005) y el Convenio Marco para el Control del Tabaco (2003).

DESEMPEÑO DE LOS SISTEMAS DE SALUD

No se han establecido programas de garantía de la calidad para evaluar la respuesta del sistema sanitario a los retos antes señalados de la salud, los determinantes o la equidad en salud. El Hospital Académico está trabajando para estandarizar los protocolos clínicos. No se ha elaborado un sistema para vigilar la satisfacción de los pacientes por los servicios, si bien dos de los cinco hospitales han instalado buzones para quejas con el fin de recopilar los comentarios de los pacientes. Los programas de seguridad del paciente, incluido un programa de lavado de las manos que se está probando en cuatro hospitales, son incipientes.

Se dispone de cobertura sanitaria mediante varios planes de seguro. Los cuatro principales son el del Fondo de Seguro Médico del Estado, que incluye a todos los empleados del Gobierno y sus familiares dependientes (21% de la población); los programas administrados por el Ministerio de Asuntos Sociales (24%); los planes de seguros médicos de las empresas privadas (10%); y los de las compañías aseguradoras (3%) (54).

La equidad en salud sigue siendo un reto en Suriname, si bien las mejoras en la disponibilidad, la accesibilidad y la pertinencia de los servicios están ayudando a aminorar las desigualdades. La ampliación de los servicios para pacientes con cáncer es un ejemplo. Anteriormente, no se contaba con servicios secundarios y terciarios de oncología en el país; los pacientes buscaban los servicios principalmente en los Países Bajos (pagando de su bolsillo o por medio de un seguro privado) o en Colombia (mediante un convenio especial entre los gobiernos de los dos países). En 2011, con un establecimiento nuevo que presta cuidados paliativos y terapéuticos a pacientes con cáncer, el país ha empezado a fortalecer la detección temprana del cáncer a nivel de la atención primaria y a aumentar la proporción de tratamientos y cuidados paliativos. La disponibilidad y la pertinencia de estos servicios contribuirán a mejorar la equidad en materia de salud, a respetar la dignidad humana y a mejorar la calidad de vida.

GASTO Y FINANCIAMIENTO EN SALUD

La distribución del gasto público y privado en salud en 2006 fue de 42,6% para el sector público, 53,8% para el sector privado y 3,6% para las ONG, con un total de US$ 163,5 millones, que equivalen a 8,5% del PIB. Según las cuentas nacionales de salud, el gasto per cápita aumentó extraordinariamente, de US$ 180 en 2000 a US$ 324 en 2006 (37). Los gastos en salud en 2006 se concentraron en la atención curativa y la atención primaria recibió las asignaciones más bajas. La distribución de los gastos fue la siguiente: hospitales, 35%; médicos generales particulares, 12,6%; preparaciones farmacéuticas, 11,5%; especialistas médicos, 9,2%; servicios de laboratorio, 4,8%; dentistas, 3,9%; y los Servicios Regionales de Salud, que asisten a los pobres y los casi pobres en la región costera, 3,3% (19).

Las principales fuentes de financiamiento del sector de la salud son el Ministerio de Finanzas (37,5%), seguido de las compañías privadas (34,1%) y los pagos en efectivo de los hogares (20,0%) (54). El restante 8,4% proviene de una combinación de otras fuentes. La considerable contribución del sector privado a la prestación de atención de salud plantea la preocupación por un aumento del gasto en efectivo en salud para las familias. El Gobierno está elaborando un plan nuevo de seguro médico a fin de reducir al mínimo las desigualdades en el acceso a los servicios de atención de salud (55). El Ministerio de Finanzas recauda impuestos, asigna fondos al Ministerio de Salud y administra las contribuciones al Fondo de Seguro Médico del Estado.

SERVICIOS DE SALUD

Los principales retos que afronta la prestación de los servicios son cubrir las zonas poco pobladas y dispersas del interior del país y la fragmentación del sistema de atención de salud; ambos factores repercuten sobre la equidad en salud, incluido el acceso equitativo a la asistencia y la acción preventiva colectiva. Para proporcionar atención directa, hay tres subsistemas principales: la Misión Médica, los Servicios Regionales de Salud y el Ministerio de Salud (Oficina de Salud Pública). Estos subsistemas tienen diferentes modalidades de financiamiento, afiliación y enfoques para la prestación de la atención de salud. Cada subsistema se especializa en diferentes segmentos de la población, según la ubicación geográfica, el empleo, el nivel de ingresos, la capacidad de pago y la posición social. La Misión Médica, que es financiada por el Gobierno, se encarga de suministrar atención primaria de salud principalmente a los habitantes que viven en comunidades tradicionales a lo largo de los principales ríos de las zonas rurales del interior. Los Servicios Regionales de Salud son un organismo estatal que administra los establecimientos de atención primaria públicos, que cuentan con médicos generales y personal de salud para asistir a la población de las zonas costeras. Los clientes en estos establecimientos son las personas pobres o casi pobres, así como las inscritas en el Fondo de Seguro Médico del Estado. Por último, muchas empresas grandes, públicas y privadas, cuentan con consultorios privados para la atención de sus empleados. El financiamiento y la variedad de los servicios prestados por estos consultorios varían considerablemente de una empresa a otra.

La capacidad instalada actual en el país comprende 56 dispensarios de atención primaria y puestos de salud a cargo de la Misión Médica; 43 establecimientos de los Servicios Regionales de Salud; 146 consultorios privados; 5 hospitales (2 privados y 3 públicos); 1 hospital psiquiátrico; 40 unidades de servicios odontológicos, incluidas 26 ubicadas en los centros de los Servicios Regionales de Salud; 3 laboratorios privados de análisis clínicos y laboratorios en cada hospital. Cuatro hospitales están ubicados en la capital, Paramaribo, y uno en Nickerie. El hospital psiquiátrico está en Paramaribo.

El acceso a la atención especializada para los que viven en el interior sigue siendo limitado y los habitantes de esas zonas que necesitan servicios de ese tipo tienen que viajar a Paramaribo. La atención de urgencia es un problema particular, sobre todo en casos de urgencia que requieren atención obstétrica y atención neonatal especializada. La atención de salud de urgencia para las personas que viven en pueblos remotos implica un costoso transporte aéreo a Paramaribo, que no está disponible en las noches.

La Oficina de Salud Pública del Ministerio de Salud es responsable de la elaboración de los programas de prevención y control de enfermedades. Estos programas se realizan por medio de la red de prestación descentralizada de servicios de los Servicios Regionales de Salud y la Misión Médica y, en cierta medida, directamente por la Oficina de Salud Pública. La calidad del agua en los hospitales y los hogares para ancianos es vigilada por la Oficina de Salud Pública.

Todos los hospitales tienen laboratorios que, junto con los tres laboratorios privados, llevan a cabo los análisis clínicos. El nuevo Laboratorio de Salud Pública que se abrió en el 2010 cumple las normas internacionales de calidad y bioseguridad (nivel II+) y tiene una capacidad tecnológica actualizada.

El Ministerio de Salud, el organismo de Inspección Farmacéutica y la Oficina de Salud Pública son responsables de las políticas farmacéuticas, el establecimiento de normas, la inspección y la vigilancia y la elaboración de programas. Se importa 90% de los medicamentos y 10% se elabora en el país. Todos los medicamentos deben ser aprobados por el Comité Gubernamental sobre Registro de Medicamentos y el organismo de Inspección Farmacéutica supervisa la inspección de la fabricación de medicamentos y las farmacias. En Suriname hay tres fabricantes autorizados de productos farmacéuticos y 26 importadores farmacéuticos autorizados; el mayor de ellos es la empresa estatal Proveedora de Medicamentos de Suriname (BGVS, por sus siglas en holandés). Se calculó que el valor de los medicamentos importados por BGVS en 2007 fue de cinco millones de dólares estadounidenses (56). Se proporcionan a los pacientes los medicamentos de la Lista de Medicamentos Esenciales sobre una base de copago fijo.

Conocimiento, Tecnología, Información Y Gestión De Recursos

PRODUCCIÓN CIENTÍFICA EN SALUD

La legislación sanitaria actual en Suriname no identifica las tecnologías de la información y de la comunicación como una función o prioridad del Ministerio de Salud. Sin un mandato claro en esta área, persistirán los retos relacionados con la normalización de los sistemas de información de los diferentes prestadores de servicios y con la funcionalidad de los registros médicos electrónicos. Los sistemas de información deben dejar atrás la gestión de información sobre programas verticales contra las enfermedades y datos sobre la carga sanitaria y recopilar y difundir datos sobre enfoques integrales de la prestación de servicios de salud, la prevención de enfermedades y la salud de la población. Esto ayudará a vincular cuestiones relacionadas con la salud y el medio ambiente y aumentará el conocimiento de los determinantes básicos de la salud y la equidad en salud.

RECURSOS HUMANOS

Subsisten la escasez en muchas de las categorías de trabajadores sanitarios y los retos vinculados con la mezcla de especialistas. La distribución de los recursos humanos entre las zonas urbanas y rurales es muy desigual: en la zona costera, 64 médicos generales trabajan para los Servicios Regionales de Salud en 43 consultorios de atención primaria, mientras que 191 médicos generales prestan asistencia en 146 consultorios privados, ubicados principalmente en Paramaribo y Wanica. En las zonas rurales del interior, 6 médicos generales trabajan para la Misión Médica, que supervisa 56 centros y puestos de salud. Los hospitales emplean a 140 médicos especialistas. Había 895 enfermeras tituladas, 112 enfermeras no tituladas y 542 auxiliares de enfermería. La mayoría de las enfermeras tituladas (aproximadamente 82%) trabajan en los establecimientos de atención secundaria ubicados en los dos principales núcleos urbanos y el resto (18%) en servicios de atención primaria, la enseñanza, los hogares para convalecientes y la salud pública. La Misión Médica emplea a 1,4% de las enfermeras en su programa de atención primaria en el interior. La Misión Médica tradicionalmente ha usado una categoría alternativa de trabajador de salud llamado auxiliar sanitario, que, después de un programa de capacitación de cuatro años, cumple algunas tareas normalmente realizadas por las enfermeras y los médicos. Hay un total de 84 auxiliares sanitarios empleados en los 56 establecimientos de salud de la Misión Médica en el interior.

La pérdida de personal capacitado debido a la emigración ha sido considerable, especialmente en los sectores de la salud y la educación. El Reino de los Países Bajos sigue siendo el destino preferido. Otro reto estriba en la distribución de los recursos humanos. La gran mayoría de los médicos especialistas están en la ciudad de Paramaribo y son escasos los médicos generales y las enfermeras en las zonas rurales y el interior del país. Mediante un convenio de 2007 con Cuba, se inició la labor de la brigada médica cubana en Suriname. La brigada colabora tanto con Misión Médica como con los Servicios Regionales de Salud y ha sido integrada por especialistas en medicina interna, profesionales sanitarios, que incluyen a enfermeras, médicos generales, especialistas en anestesiología, pediatría, farmacología y epidemiología, enfermeras especializadas en diálisis extracorpórea y un técnico en electromedicina.

Suriname no solo enfrenta escasez en varias categorías de prestadores de atención sanitaria. Los legisladores han señalado que la escasez de expertos capacitados en jurisprudencia se ha convertido en un reto urgente en Suriname. No solo son necesarios en la Asamblea Nacional para ayudar a sus miembros, sino que también se les necesita a nivel ministerial, incluido el Ministerio de Salud.

CAPACITACIÓN DE PERSONAL DE SALUD

La mayoría de los médicos generales reciben capacitación en la Universidad Anton de Kom en Paramaribo, que admite a 30 estudiantes de medicina por año; en promedio, se titulan 20 médicos por año, la mayoría de los cuales eligen carreras de medicina clínica.

Las enfermeras tituladas y los auxiliares de enfermería se capacitan en el Instituto Central de Capacitación en Enfermería y Profesiones Afines (Fundación COVAB). Dos hospitales tienen cursos internos de capacitación para las enfermeras. Las parteras se capacitan en la escuela de partería del Ministerio de Salud. Actualmente se ofrece la licenciatura en ciencias de enfermería con especializaciones en administración de hospitales, pediatría y salud pública.

El Instituto de Investigación y Estudios de Posgrado de la Universidad Anton de Kom inició un programa de maestría en salud pública en 2007. En 2010, comenzó un curso nuevo de educación a distancia con estudios de maestría en salud pública, como un esfuerzo en colaboración del profesorado de Ciencias Médicas de la Universidad Anton de Kom y la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane, en los Estados Unidos. El convenio establece la cooperación entre estas dos universidades en áreas tales como el intercambio de miembros del profesorado para la investigación, conferencias y seminarios, el intercambio de científicos investigadores y estudiantes de posgrado para el estudio y la investigación, la capacitación de científicos y profesionales de salud pública en la investigación básica y aplicada, la realización conjunta de actividades de investigación y el intercambio de información, por ejemplo, material bibliográfico y publicaciones de investigación.

Salud Y Cooperación Internacional

Los organismos de desarrollo que se concentran en la salud incluyen la Comunidad del Caribe (CARICOM), el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), así como los Gobiernos de Brasil, Estados Unidos Francia y los Países Bajos, entre otros.

Durante el período de 2005–2012 se recibieron del Fondo Mundial algo más de US$ 18 millones mediante cinco subvenciones, específicamente destinados a la lucha contra la infección por el VIH/Sida (US$ 9.110.099 en dos subvenciones de cinco y siete años de duración), la malaria (US$ 7.233.404 en dos subvenciones de cinco y dos años de duración) y la tuberculosis (US$ 2.055.216 en una subvención de dos años de duración) (57).

El Gobierno de Francia ha mostrado un considerable interés en la atención de salud de Suriname, especialmente por el movimiento transfronterizo de surinameses que buscan atención de salud en la vecina Guayana Francesa, un departamento de ultramar de Francia. La Agencia Francesa de Desarrollo proporcionó € 16,1 millones para el período de 2009–2014, destinados a fortalecer los servicios de atención de salud de Suriname y, de ese modo, reducir la presión en el sistema de atención de salud de Guayana Francesa. La mayor parte de esta ayuda económica del donante es un préstamo blando de € 15 millones para adquirir equipo médico, rehabilitar los centros de salud y los puestos de asistencia médica en el interior y construir un hospital en Albina y otros establecimientos de asistencia sanitaria en el interior. Los restantes € 1,1 millones se destinarán a apoyar los intercambios y mejorar la cooperación entre los países.

Los organismos vinculados con el Ministerio de Relaciones Exteriores de los Países Bajos también han sido muy activos en Suriname y han estado prestando cooperación técnica mediante programas de hermanamiento. Estos programas proporcionan financiamiento para proyectos que reúnen a expertos de Suriname y de los Países Bajos. Mediante el hermanamiento, se financia parcialmente el Estudio sobre la Gestión de Riesgos de Enfermedades Cardiovasculares, un estudio que pone en práctica múltiples intervenciones para la prevención y el tratamiento de enfermedades crónicas. Desde 2010, no se han iniciado proyectos de hermanamiento y muchos de los que se están realizando se acercan a su finalización. Es posible que se pongan en marcha proyectos nuevos. Hay también iniciativas privadas que han establecido alianzas con grupos y organizaciones locales que fomentan las relaciones para el apoyo a través de las fronteras.

Las oportunidades económicas, en particular las relacionadas con la minería, han aumentado el movimiento de personas entre Brasil y Suriname y se ha intensificado la preocupación por la migración, la degradación del medio ambiente y los riesgos para la salud ocupacional relacionados con la minería. En consecuencia, el enfoque del consulado brasileño sobre la salud se concentra en suministrar materiales para reducir la carga de infección por el VIH/Sida, vincular a los expertos en la malaria para desarrollar proyectos de salud, reducir la transmisión maternoinfantil de la sífilis y aminorar la propagación de la enfermedad de Chagas.

Los organismos de Estados Unidos de América involucrados en el sector de la salud de Suriname son el Departamento de Defensa, el Cuerpo de Paz y el Departamento de Estado.

Tres organismos del Sistema Interamericano están presentes en Suriname: la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El BID ha sido muy activo en el sector de la salud; en 2004 firmó un acuerdo de préstamo por cinco millones de dólares estadounidenses con el Gobierno de Suriname para realizar la reforma del sector de la salud con el fin de fortalecer la infraestructura y los recursos humanos de salud. Estos fondos se terminaron en 2010. Hay negociaciones en curso para un nuevo préstamo, si bien es incierto que haya un nuevo préstamo del BID para la atención primaria de salud. Actualmente se llevan a cabo conversaciones acerca de una transferencia monetaria condicionada.

Cuatro organismos de las Naciones Unidas están presentes en Suriname: la OPS/OMS, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Fondo de las Naciones Unidades para Actividades de Población (FNUAP) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La OPS/OMS es el único organismo con una representación total y el que tiene una presencia más prolongada en el país.

La integración de Suriname en la CARICOM ha ampliado las posibilidades de intercambio de conocimientos especializados y ha aumentado las oportunidades de asistencia para el desarrollo de Suriname. Además, la integración en la Unión de Naciones Suramericanas y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica han proporcionado a Suriname la oportunidad de ampliar la cooperación con otros países de América del Sur, en particular en áreas de interés transfronterizo.

Síntesis Y Perspectivas

Desde el punto de vista histórico y cultural, se considera que Suriname forma parte del Caribe; el país comparte muchos problemas de salud con otros países y territorios del Caribe. Sin embargo, geográficamente Suriname tiene sólidos vínculos con países vecinos como Brasil, Guyana y Guayana Francesa. Suriname y los países vecinos que forman parte del Escudo Guayanés comparten dificultades, incluidas las repercusiones de la migración y la vulnerabilidad de grupos especiales de población con una cultura e idioma distintivos, como las comunidades que viven en las zonas rurales del interior.

La integración en la CARICOM ha aumentado las oportunidades del país de reunir ayuda para el desarrollo y ha ampliado las posibilidades de intercambiar conocimientos especializados con los países miembros. Suriname participa en las reuniones de salud de la CARICOM y usa con frecuencia la iniciativa de Cooperación para la Salud en el Caribe como un marco orientador. Suriname es también miembro de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), un organismo intergubernamental. El componente de salud de la UNASUR brinda a los países miembros la oportunidad de integrar las intervenciones de salud. Suriname también es miembro de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA); el tratado es un instrumento jurídico que reconoce la naturaleza transfronteriza de la Amazonia. La OTCA reafirma la soberanía de los países amazónicos y promueve, institucionaliza y guía la cooperación regional en ellos para promover una mayor investigación científica y tecnológica, el intercambio de información, el uso de los recursos naturales, la preservación del patrimonio cultural, la atención de salud y otras cuestiones fronterizas afines.

El país ha avanzado considerablemente en la lucha contra las enfermedades transmisibles y muchas enfermedades están cerca de las metas de eliminación o ya las han alcanzado–por ejemplo, la OPS reconoció a Suriname como un "Campeón de la Malaria" en el 2010.

Sin embargo, las enfermedades transmisibles siguen existiendo y hay un aumento de la carga de enfermedades no transmisibles y los factores de riesgo conexos. Se ha avanzado hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio, pero el progreso ha sido limitado y se requerirá un esfuerzo significativo para que el país alcance todos los Objetivos.

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Referencias

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